sábado, julio 30, 2005

Boy becames a Klan

Estos son los que se horrorizan porque en medio oriente los pibitos andan con las Ak47.

viernes, julio 29, 2005

Pelotudeces para pensar !

http://www.11-s.net/flash_pentagon.htm#Main

¿Si son pelotudeces?, ¿Son para pensar?. Si, con mas razón.

Choken cholulo

EL Choken choluleando con Nancy Duplaa






Barre Brave

"De la casa para afuera, todo es un basural"
Poeta Contemporaneo

Adoradores del gato - parte 2

Muy funesto lo comer gato pero lo del pibe que le tira mala onda al chancho diciendo que vive en la mugre ya es lo ultimo.

El toga es uno de los pocos animales que es odiado por mucha gente... raro que en el juicio final de los animales no haya salido culpable y condenado a ser comido (al menos masivamente).

Pero una imagen vale mas que mil palabras... esto es muy bizarro, no apto para gente impresionable o al menos que le tengan simpatia al gato.

http://cellar.org/showthread.php?p=36312#post36312

(la vieja con el soplete es imperdible)

jueves, julio 28, 2005

1994-Roma-Romanos

"Si estas en roma, comportate como los romanos", dicen...

miércoles, julio 27, 2005

Adoradores del Gato

CODIGO (AMERICATV)
Me pareció ver un lindo gatito... ¡y me lo comí!

Rolando Graña visitó a una particular familia que vive en las afueras de Buenos Aires. ¿El motivo de la visita? Sus hábitos alimenticios: gorriones, ratas y gatos.

Guadalupe Diego. De la Redacción de Clarín.com. gdiegotv@claringlobal.com.ar


Ayahuasca sí, gatos no. Y está bien, cualquiera tiene sus preferencias gastronómicas y no entendemos por qué no debería tenerlas Rolando Graña. Cuando le tocó cubrir aquellas ceremonias indígenas, el propio periodista bebió ayahuasca y después cayó bajo (cayó bajo, sí) los efectos alucinógenos de aquel brebaje. Esta vez le tocó visitar a Bonanza, el protagonista de aquel documental de Ulises Rosell que, entre otras de las muchas particularidades que tiene, come gatos. Y aquí recomendamos dejar de lado todas las suspicacias y las gracias nivel uno que sus cabecitas locas estarán elucubrando, porque estamos hablando de gatos de verdad (felinos-felinos) y por comer estamos significando propiamente ingerir. Así que evitemos cualquier grosería.
Bonanza y su familia viven en las afueras de la ciudad. Comen casi cualquier bicho que pescan en el río y también más. Porque su dieta se completa con lo que para “el común de la gente” serían -por lo menos- “rarezas”: gorriones, loros, lagartijas, víboras (Marley, estás siendo súper opacado; sabelo) y lo ya apuntado: gatos (perros no; el perro no se toca, eso quedó bien clarito).
Fueron instructivas las declaraciones de Bonanza que, sumadas a nuestra descomunal memoria, facilitaremos aquí a los queridos lectores. Apunten: el gorrión, con cebollita y morrones, sería la bomba; la víbora, un must para un estofado (lo que sí, es una carne más bien seca, así que hay que tomar las precauciones del caso); y las ratas, otra delicia.
Justamente, cuando Bonanza comentó que las ratas eran sumamente ricas, Graña se impresionó y fue elocuente:¡Jate de joder!, ¿ratas? ¡La rata es sucia! Je-je, dijo su entrevistado, que enseguida retrucó: ¿sí? ¿más que el chancho?
El informe fue de lo más completo y tuvimos cobertura desde el grado cero: desde que llegaba el gato (vivo y en una bolsa, cazado por unos niños; pericia que fue premiada con 20 pesos) hasta que fue comido. Antes, claro, vimos la parrillita, su corte al medio estilo mariposa y un humito que, de a ratos, hasta nos fue tentador y todo.
La crónica no terminó sin antes regalarnos otra perlita más para nuestro desnutrido conocimiento: la lagartija. Bonanza nos contó qué se come y cómo es la técnica para el manduque: agarrás al largato por la cola y le entrás a dar vueltas y vueltas (hizo así, tipo hélice de helicóptero); le das y le das hasta que te quedás con la cola en la mano (es lo que se come). Por el bicho no habría que pasar mayor pena: son de los que le quitás algo y luego lo vuelven a tener así como si nada. Le arrebatás la cola y después le crece otra.
Descontando la existencia del aquel documental, también los estudios que hicieron importantes antropólogos sobre el tema y también las noticias que aparecieron hace no tanto sobre extraños hábitos de consumo de algunos compatriotas, el programa fue, para nosotros, de lo más revelador.

Senior sysop, esto que es?

Don Y-one
Usted que es la persona con mas experiencia, lo que lo convierte en el mas inovador (pero Ala es mas antiguo, y es el creador) tengo a bien preguntarle y por el mismo precio contestarle "y esto que es?". Despues de casi dos dias, leyendo, mirando, publicando. Para darme cuenta cada 20 minutos que no entendi nada, o casi.

"...Y Mira, que te voy a decir que vos ya no sepas.
Un Blog es como un e-mail gigante donde vos y tus amigos
pueden poner todo lo que se pone en un e-mail con la
diferencia que los demas
(ni vos, ni tus amigos, como una coruya con teclado)
tambien puede leerlo y agregar un breve comentario..."

Don Y-one, si usted sigue mi idea o se le ocurre una mejor, tenga a bien correjirme. Creo que con esto dicho, cada uno comenzara a buscar su lugar y publicar y aportar lo que mejor le salga. Y queda en manos del "espiritud critico" (aka Choken) los juicios de valor pertinentes.

martes, julio 26, 2005

Esta me la saque en el Vaticano

lunes, julio 25, 2005

Caligula & Chongo


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Borges lo leyo?

DE UN FRAGMENTO NO NARRADO DE LA VIDA DE BORGES
Publicado en la revista literaria "La bolsa de pipas". Mallorca, julio 2001. Nº 25.

DE UN FRAGMENTO NO NARRADO DE LA VIDA DE BORGES
José A. Oliver
Ahora que se han cumplido cien años del nacimiento de Jorge Luis Borges, creo que es sumamente interesante que los honorables miembros de la Logia T.... a los que hoy me dirijo conozcan aquello que el propio escritor argentino me confió hace mucho tiempo: un secreto aterrador que quizá haga cambiar la idea que el mundo tiene de él. Conocí a Jorge Luis Borges hacia 1919, en un viaje que realicé a Suiza para seguir una investigación antropológica. Allí, el denominado grupo de artistas ultraístas se reunía para hablar y leer sus obras. Contacté con Borges casi por casualidad, en la Biblioteca Nacional. Todavía recuerdo como si de ayer se tratara nuestra coincidencia en la sección de ciencias ocultas un soleado mediodía del invierno cantonés. Entonces buscaba yo un ejemplar raro del Rex Caldei de Fray Eulogius, un manuscrito del cual había tenido noticia hacía muy poco por un profesor de Boston. Recuerdo perfectamente su gallarda figura a contraluz, en una de las mesas de madera, ojeando un antiguo volumen encuadernado en piel negra. Cuando quise darme cuenta, habíamos pasado toda la tarde hablando del Dr. Dee, del conde Kauphman, de Blavatsky y de diversas doctrinas teosóficas. En los días que siguieron, trabamos una gran amistad. Paseamos largamente por las calles de Ginebra conversando en su perfecto inglés; seguimos asistiendo a aquellas tertulias ultraístas, que cada vez parecían importarle menos. Poco después, me anunció que había de partir hacia Buenos Aires, donde me invitaba fervientemente a visitarle. Yo volví a la facultad de Arkham, desde donde mantuve una larga y grata correspondencia con él. Durante años nos escribimos, y supe de sus estudios sobre Coleridge, de su fascinación por Wells, Schopenhauer, y tantos otros. Al mismo tiempo, le comenté mi devoción por los textos en sánscrito y por las antiguas civilizaciones de la Polinesia. En una carta fechada en 1937 me comentaba que había empezado a trabajar en una biblioteca (de la que sería destituído en 1946 por el gobierno de Perón) y, de forma marginal, me reseñaba la muerte de H.P. Lovecraft. Entonces yo no conocía la obra del autor de Providence; la verdad es que no era conocido por el mundo aún. Recuerdo que Borges escribía en esa carta: Aquel Howard era, en cierta medida, como yo. Tras esos cuentecillos de ciencia-ficción, tan bellamente escritos, se ocultaba un hombre preocupado por el tiempo, por la Eternidad. Sí, James, porque ¿acaso una mente no preocupada por la Eternidad, por el desolador vértigo de los eones podría plasmar ese terror a aquello que, de tan anciano, hasta el tiempo teme? ¿Quién podría concebir sin un amago de mareo, la horrible y constatada presencia de aquello que es más viejo que el mismo tiempo?(1)
Estaba claro que Borges se sintió cautivado por Lovecraft y pronto, como me notificó, se consagró a su estudio, aunque, como atestigua la vasta obra que nos ha legado, no lo notificó a nadie excepto a sus amigos más íntimos. Sé, empero, que durante cierto tiempo estuvo ocupado en encontrar vestigios reales de libros como el Libro de Eibon o el De Vermis Misteriis, que se citaban en las obras de Lovecraft. En los años siguientes apenas tuve contacto con él. En unas pocas cartas me informaba (hacia 1944) que cierta infección ocular se le agravaba y que había terminado Ficciones, una de sus obras maestras, la cual contiene un texto revelador a todo aquello que quiero contar. De él, Borges me decía: Léelo bien, James, léelo bien, porque en él hay algo mucho más real de lo que parece...
En este pequeño relato, incluído en Artificios, se nos cuenta cómo una orden está en posesión de un gran secreto, el cual no aparece explicitado en todo el relato. ¿Qué me quería decir Borges con eso? ¿Qué extraño secreto de aquella comunidad y de él mismo ocultaba y a la vez quería revelar? En mayo de 1950, poco después de haber publicado El Aleph, me escribe: Voy tras un volumen que, de ser cierta su existencia, cambiaría toda mi forma de pensar. Lo he estado buscando durante años, cuando, al parecer, lo tenía a mi lado. Ya te contaré. Son años en que su prestigio va en aumento, en contraste con la amargura que sufre en casa. Pocas cartas me llegan de él. Hasta 1955. Ese año, con la caída del general Perón, es nombrado director de la Biblioteca Nacional. poco después me escribe:
Amigo James, no puedes imaginarte el descubrimiento que he hecho. Como director de la Biblioteca Nacional, me está permitido tener acceso a los volúmenes más raros y extraños de nuestra colección. Pues he aquí que en el segundo sótano, después de varias puertas cerradas que la misma llave (la mía) abría, después de innumerables pasillos de tomos que duermen el sueño de los justos, llegué a un armario cerrado que mi llave también abrió. Y estaba alli, James. Como lo decía él, como lo atestiguaba aquel librero de La mandragore de Paris, sólo que no estaba en la universidad de Buenos Aires. El Necronomicón. Un volumen increíble e inexplicable. Sí, James, allí fue cuando vislumbré el fondo del pozo de la sabiduría humana. Era una edición muy antigua, quizá del XIV, en castellano, pero sin el nombre del amanuense, casi completo, salvo por el final...
En esa carta Borges parecía completamente fuera de sí. Intenté, durante las siguientes semanas, llamarle por teléfono para hablar con él y calmarle, pero fue imposible localizarlo. Me llegaron cartas de Bioy Casares comunicándome el azoramiento de Borges. Parecía que su descubrimiento le había trastornado. No era para menos. En aquel sótano, Borges se encontró con que, de pronto, todo aquel mundo de fantasía, vislumbrado apenas, quizá temido, se convertía (como en una de esas pesadillas cotazarianas) en realidad, que los términos de idea y mundo se invertían y negaban. A finales de aquel año, recibí una carta suya. En ella se encontraba mucho más tranquilo y sereno. Finalmente, me decía: Todo ha terminado, con mi ceguera. Mi visión es ya nula; dependo de mi madre y de mis amigos. El Necronomicón me ha mostrado cosas terribles, no quiero saber nada más de él. De ahora en adelante jamás lo mencionaré ni citaré siquiera su existencia.
Desde entonces, hasta su muerte y más allá, siempre me he preguntado qué vio Borges en el Necronomicón y qué leyó. ¿Y esa frase tan ambigua, "todo ha terminado, con mi ceguera", tan extrañamente puntuada para un perfecto conocedor del idioma como él? ¿Selló definitivamente el Necronomicón la ceguera de Borges? ¿Acaso fue una misericordia divina que ésta se le agravara en esas circunstancias? ¿O quizá Borges se provocara él mismo aquella ceguera, como si de un decadente Edipo se tratara, para huir de la amenaza de aquel libro? Ciertamente, no lo sé. Y Borges nunca quiso aclarármelo en posteriores cartas. Quizá la mente más lúcida que nos ha dado este siglo fue una de las más silenciosamente torturadas. Ahora que se cumplen cien años de su nacimiento y hace tanto que nos dejó, creo que este episodio de su vida puede servirnos a todos para valorarlo y comprenderlo un poco más.

(James W. Queen. Facultad de Antropología. Universidad de Mikatonic. Arkham. Massachussets).
(1)Este fragmento y el resto que cito corresponden al volumen que tengo en preparación: Borges. Correspondencia inédita, 1921-1956. Debo aquí, como en el futuro prólogo a esta obra, agradecer a su viuda María Kodama el permiso que me ha otorgado para la publicación de dichas cartas.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 7/7/2001

domingo, julio 24, 2005

ahi va una pibita

tiene aparatos y todo

sábado, julio 23, 2005

No se si lo mio es una regresion, es muy probable.
Si empiezo a mandar mensajitos de texto con el celular (despues que cambie mi celular del año 20), comenzare a preocuparme.

Escriban, ponganle onda asi no me siento tan infradotado.

saludo
Jone